Cristo Vivo en la Eucaristía:
Vivimos una consagración totalmente centrada en el misterio eucarístico, intercediendo por la humanidad y por cuantos evangelizan a través de los medios de comunicación social
Cristo vivo en el Sacerdocio:
Nuestra vocación, nos asocia a la misión del presbítero, como María estuvo asociada a la misión de Jesús. «La Pía Discípula debe llevar a cabo, en relación al sacerdote, el mismo oficio que María cumplió junto a Jesús. Jesús y María fueron compañeros en la vida, en el trabajo, en el sacrificio; así debe ser la relación entre el sacerdote y la discípula. Acompañaran al sacerdote hasta el sacrificio y se transformaran, con él, en el pan eucarístico. Oraran para obtener sacerdotes, lo acompañaran en vida, lo asistirán en la enfermedad, lo seguirán hasta la muerte, hasta que lo encuentren en el eterno Tabernáculo» (Santiago Alberione, APD47, 31 [439])
Realizamos esta misión colaborando en la formación litúrgica de seminarios, en el servicio en las casas de acogida y reposo para sacerdotes, en la colaboración pastoral parroquial y a través de la constante intercesión por los ministros ordenados.
Junto a esto, nos proponemos ayudar a reavivar la conciencia y la vivencia del sacerdocio bautismal del pueblo de Dios.
Cristo vivo en la Liturgia:
Promovemos la formación y animación litúrgica en todas sus expresiones
Favorecemos también, a través del arte y la belleza de los objetos de culto,
la participación activa en la vida litúrgica de la Iglesia, así como una más iluminada religiosidad popular.
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